Un pentagrama electrónico que facilita la enseñanza de la música ha sido construido en el Ecuador, por el ingeniero electrónico José Alberto Román Casares.
Mediante este novedoso instrumento se simplifica el aprendizaje, pues visualiza las notas, da el sonido respectivo y marca los ritmos. “El objetivo de este sistema, dice Román, es lograr una metodología diferente, más ágil, ya que la tradicional, por su simbología, resulta para muchos complicada. Pretendemos que este instrumento sea de ayuda eficaz y moderna para los niños y adultos que aman este arte”afirmó.
Posiblemente este pentagrama sea el único en su género, explica Aurora Román de Suárez, directora del Instituto de Estudios Musicales y coautora del proyecto. Manifiesta que conoció en países de Europa, en Miami y el Japón, pentagramas más elementales, que únicamente visualizan las siete notas, mas no producen sonido ni ritmo. Uniendo sus conocimientos musicales con los de la ciencia electrónica, se hizo realidad el novedoso implemento.
El pentagrama electrónico consta de una pantalla obscura de tres metros de largo por 1,20 de alto, un teclado gigante de una octava completa, metrónomo electrónico, una consola de control para el maestro. En la pantalla se encuentran las cinco líneas que forman el pentagrama sobre el cual pueden ser representadas las notas que corresponden a una octava, las claves de Sol y Fa, los compases de 2/4, 3/4, y 4/4 y un metrónomo electrónico de ritmo y luz indicadora.
El profesor, desde su consola, propone al alumno las notas, el compás, el ritmo, las claves y el alumno, desde el teclado gigante, responde, pudiendo ser detectadas y corregidos al instante los errores.
El pentagrama electrónico tiene la ventaja de que al ser pulsada una tecla se percibe la frecuencia de esa nota, representa en la pantalla la forma de escribir, lo que facilita la rememoración.
La electrónica del pentagrama según explica su autor, está formada por circuitos de conmutación combinados con circuitos integrados y relays y en el caso del sonido, tiene un divisor de frecuencia y un sintetizador electrónico que genera una octava completa calibrada al Do central.
Román obtuvo su título profesional en la Escuela Politécnica y luego estudió música.
Para la construcción del aparato, hubo que importarse las partes electrónicas, los circuitos integrados del órgano y la parte mecánica del teclado gigante. Los demás elementos fueron construidos en Quito: el teclado, un gran trabajo de ebanistería que estuvo a cargo del maestro Moisés Barba y la construcción de la pantalla y demás elementos hechos por Metálicas Master.
La idea de construir este pentagrama nació en la señora de Suárez, “Llevo 20 años en la enseñanza de la música y siempre he estado pensando en un sistema más fácil que no agobie a los alumnos. En una visita al Japón, observé un pentagrama, pero mucho más pequeño que el construimos -dice-tenía solo luz. Comuniqué la idea a mi hermano y nos decidimos a la obra”.
Reproducción artículo publicado Diario El Comercio, domingo 14 de marzo de 1982.