Entrevista a Aurora Román

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“Me gusta todo lo que es música cuando está bien hecho. Si algo, en general, deja un mensaje o dice algo, eso tiene mucho valor”.

¿Es profeta en su tierra?

A medias. En el ámbito de la música creo que aprecian lo que he hecho. No sé si después, cuando yo haya volado al otro mundo, alguien toque mis conciertos porque son difíciles.

¿Ser músico rinde?

No, por eso no hay profesionales músicos. Otro problema es la cuestión de grabación de las obras, eso cuesta un platal. A la final no se puede hacer un concierto con menos de USD 7.000, sin contar con lo que cuesta el auditorio y todo lo demás. Peor si se trata de grabar.

¿La música le viene de familia?

Mi papá tocaba muy lindo el piano. En mi familia tengo a dos nombrados músicos. Del lado materno está Miguel Angel Casares, autor del Angel de Luz y de Lamparilla. De parte de mi papá está Aparicio Córdova, autor del Salve, salve gran señora y de música sacra.

¿Por qué no se ha dedicado a la música nuestra?

Recién escribí dos pasillos. Me gusta el pasillo a la antigua, el de la Colonia, el que bailaban mis abuelos y que alcancé a ver bailar a mis papás. Es un pasillo distinto, el ritmo es de 6 corcheas, ligerito. Ahora no sé por qué no se baila si es hermoso. Lo que pasa es que al pasillo nuestro en la actualidad le hacen muy llorón.

¿Para saber de música basta con escucharla?

Se entiende más cuando se ha estudiado. Todo europeo y americano entiende y lee música porque les enseñan en los colegios. Una vez en Viena entré a oír misa y vi que había unos libritos negros en todas las bancas, y el rato de cantar toda la gente cogía los libros y cantaba. ¡Cantaban a tres y cuatro voces ese rato! Eso me impactó, yo me quedé loca, entonces cogí el libro (no entendí nada porque estaba en alemán), y ahí estaba escrita la partitura de los coros.

¿Cuál es la diferencia de los chicos que estudian música con los que no?

Para hacer música y hacer el estudio regular hay que ser una persona disciplinada. Desaparecería esto de pasarse en los juegos electrónicos y en la televisión que, a la final, ¿para qué les sirve? Un niño que ha estudiado música mira la vida diferente. Nunca se va a hacer ni canalla ni vago ni vicioso. En cambio, si no se ha tenido ninguna cultura en ese aspecto, generalmente es un patán o un rebelde o no ocupa bien su tiempo.


Reproducción de la entrevista en la revista Familia del Diario El Comercio del 2 de marzo de 2008